Un Ex Sicario De Escobar Reveló El Escalofriante Regalo Que Su Hija Le Pedía Cada Final de Año… ¡OMG!

Jhon Jairo Velásquez mejor conocido como “Popeye”, nos cuenta, que comenzó a trabjar como sicario desde los 18 años con Pablo Emilio Escobar Gaviria. Quien durante 20 años trabajo, sirvió y convivió con “el patrón” y su familia. Luego del asesinato de Pablo Escobar la familia de este abandono el país y estuvieron viajando por varios países hasta que se estableciieron en Argentina, su esposa y sus dos hijos, y fue aquí donde ella encontró nuevamente el amor y con nuevas identidades, decidieron iniciar una nueva vida.

Hasta que Maria Victoria, ex esposa de Pablo y Juan Pablo su primogénito, quienes decidieron romper el silencio y han hablado de entrevistas, icnluso el hijo de Pablo Escobar escribió un libro contando a detale la historia de su padre. Pero la única que ha preferido mantenerse al margen es precisamente Manuela, la hija menor de Pablo Escobar, ella ha evitado a toda costa hablar de su vida, y es por esa razón que hoy en día sigue siendo un misterio la vida que vivió al lado de su padre quien fuera conocido como “el patrón”. Lo pco que sabemos de ella es lo que cada año le pedía a su padre, Pablo Escobar. 

Y fue precisamente “Popeye” quien nos hizo saber que Manuela fue la que sintió más la pérdida de su padre, pues Pablo Escobar le gustaba ser muy esplendido y cumplía todos los caprichos de su princesa. Ya que cada uno de los animales que se tenían en la Hacienda Nápoles eran regalos para su hija la menor.

En su relato también nos comento que una de las amantes de Pablo Escobar estaba esperando un hijo del “el patrón” pero ante los caprichos de Manuela que no quería tener más hermanitos la obligaron a que abortara.

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Otro de los caprichos que Manuela le pedía a su padre en cada navidad, era un unicornio, nos cuenta “Popeye” que para consentirla él se hacía cargo de conseguir un poni al cual le grapaban un cuerno en la frente y le pegaban alas de papel.

Por desgracia a los pocos días el pequeño poni, moría por las infecciones a las que lo exponían al utilizar un pegamento toxico. Por lo que cada año tenían que hacer un nuevo unicornio ante las exigencias de la niña menor de Pablo Escobar.


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